Luz:
Prefiere luz brillante indirecta. Puede adaptarse a luz media, pero una iluminación adecuada favorece el desarrollo de hojas más grandes y bien formadas.
Riego:
Necesita riego moderado y constante, manteniendo el sustrato ligeramente húmedo sin llegar al encharcamiento. Es importante que el sustrato tenga muy buen drenaje.
Humedad:
Requiere humedad ambiental alta, idealmente superior al 60–70 %, para que las hojas se desarrollen correctamente.
Temperatura:
Se desarrolla mejor entre 18 °C y 28 °C. No tolera bien temperaturas por debajo de 14 °C.
Sustrato:
Debe cultivarse en sustrato muy aireado y drenante, ideal para aroides, con mezcla de corteza de pino, fibra de coco, perlita y algo de materia orgánica.
Abono:
Aplicar fertilizante equilibrado cada 3–4 semanas durante primavera y verano para favorecer el crecimiento.
Poda y mantenimiento:
Solo requiere retirar hojas viejas o dañadas para mantener la planta saludable.
Observaciones:
Es una especie que puede crecer bastante en tamaño con el tiempo, por lo que necesita espacio para que sus hojas cuelguen libremente. Con buenas condiciones de humedad y luz puede convertirse en una planta espectacular.