Luz:
Prefiere luz brillante indirecta. Puede adaptarse a luz media, pero una buena iluminación favorece un crecimiento más vigoroso.
Riego:
Necesita riego moderado y regular, manteniendo el sustrato ligeramente húmedo pero sin encharcamientos. Es recomendable dejar secar ligeramente la capa superior entre riegos.
Humedad:
Requiere humedad ambiental alta, idealmente superior al 60 %, para mantener las hojas sanas y evitar puntas secas.
Temperatura:
Se desarrolla mejor entre 18 °C y 28 °C. No tolera bien temperaturas por debajo de 14 °C.
Sustrato:
Debe cultivarse en sustrato aireado y muy drenante, ideal para aroides, con mezcla de corteza de pino, fibra de coco, perlita y algo de materia orgánica.
Abono:
Aplicar fertilizante equilibrado cada 3–4 semanas durante primavera y verano para estimular el crecimiento.
Poda y mantenimiento:
Solo requiere retirar hojas viejas o dañadas para mantener la planta saludable.
Observaciones:
Debido a su crecimiento colgante, se adapta muy bien a cestas colgantes o macetas elevadas, permitiendo que las hojas se desarrollen libremente hacia abajo.